Sor Mª Mercedes

"Antes de venir yo pensaba en lo difícil que sería venir a un país tan lejano, sin conocer la lengua ni a nadie... pero confié en Dios intentando hacer su Voluntad y siempre he notado su ayuda".

 

Yo soy de la India, del Estado de Kerala, nací en 1980 y mi nombre era Beena. Ahora que soy monja mercedaria me llamo Sor Mª Mercedes.
Y, ¿cómo fue mi vocación?...
Aunque me gustaba mucho la vida del mundo con todo lo que a una joven atrae, siempre sentía dentro de mí un deseo de ser monja, algo que me llamaba a ser más de Dios, pero lo iba dejando.
Terminé los estudios secundarios y empecé a trabajar..., pero el gusanillo seguía por dentro.
Un día pasó por la Parroquia un sacerdote para ayudar a las jóvenes que quisieran ser religiosas y me dijo personalmente a mí: Tú, ¿quieres consagrar toda tu vida a Jesús?... Yo me sentí ya agarrada por Dios y le dije que sí. Él, después de hablarme de la vida religiosa, me dio una dirección de monjas de España donde ya había más indias, así que pronto escribí en mi lengua mi deseo y al mes ya tenía la contestación aceptándome en esa Comunidad. Aún esperé un tiempo y después supe de otra chica que yo no conocía pero que estaba en mi misma situación. Ya juntas fuimos a pedir el visado pero nos pusieron muchas dificultades.
Yo tenía mucha devoción a S. Judas Tadeo y le recé una novena. Después de quince días recibí el visado. Tuve muchísima alegría, y más todavía porque era víspera de S. Judas Tadeo.
Por fin comencé mi aventura por Jesús y, con dolor, me despedí de mi familia y... a lo desconocido, a España.
Ahora estoy muy contenta en esta pequeña y sencilla comunidad. A mí me llamó mucho la atención la felicidad de estas hermanas. Aunque todavía me falta para hacer mi Profesión Solemne, estoy decidida a consagrar mi vida perpetuamente para Jesús.
Antes de venir yo pensaba en lo difícil que sería venir a un país tan lejano, sin conocer la lengua ni a nadie... pero confié en Dios intentando hacer su Voluntad y siempre he notado su ayuda.
También mis padres y familia tenían mucha pena de que fuera tan lejos, pero ahora, al verme tan feliz, ellos también están contentos.
Sólo puedo decir que he encontrado la felicidad con Dios y mi Comunidad donde tanto se ama a la Virgen. Ya para mí lo más grande es ser Mercedaria de vida Contemplativa.
¡EL SEÑOR HA HECHO COSAS GRANDES EN MÍ, SU NOMBRE ES SANTO!

- Testimonio redactado en 2008 -