Sor Teresa

"Pero poniendo nuestra mirada en Cristo, todo es más llevadero. Confío plenamente en Él, que me ayuda en todo momento".


Me llamo Sor Teresa. Tengo 28 años. Nací en la India, en el estado de Kerala. En mi familia había ambiente religioso. Estudié en un colegio de monjas, pero pensé en ser de todo menos monja. En mi niñez y juventud fui muy trasto y rebelde. Tuve novio, cosa rara y mal vista en mi cultura en aquellos años. Pero Cristo salió a mi camino en mi búsqueda de felicidad, en medio de interrogantes de qué hacer con mi vida en el futuro. Y así fui a un retiro de semana donde descubrí a Dios y sentí que me llamaba a algo distinto de lo que yo pensaba, y me dio el tesoro más grande: la vocación, y además a la vida contemplativa.

No sabía a quién dirigirme ni cómo hacer las cosas, pero Dios en su amor me envió a una monja y ella me puso en contacto con esta comunidad donde ahora estoy. Al saber que esta Orden estaba fundada por la Virgen me emocioné mucho. Su carisma es maravilloso: Redimir almas esclavas para Cristo, ser corredentoras con Él. Como dice la Palabra de Dios: "quien deja padre, madre, casa o hermanos, recibirá el ciento por uno y la vida eterna". ¡Es maravilloso!

Cuando llegué a España, todo era nuevo para mí. Con la ayuda de Dios y de mi comunidad fui aprendiendo la lengua y las costumbres y adaptándome a ellas.

La vida religiosa es algo maravilloso que explicándolo no se entiende; hay que vivirla y experimentarla, pero no tenemos que olvidar que como toda vida, tiene dificultades y alegrías y eso nos hace fuertes y maduras. Pero poniendo nuestra mirada en Cristo, todo es más llevadero. Confío plenamente en Él, que me ayuda en todo momento.

Aquí estoy muy feliz, me atrevería a decir que soy la mujer más feliz del mundo. Es Él quien me llamó y me dio la vocación a pesar de mi pequeñez y mis debilidades.

Mi anhelo y mi deseo es vivir por Cristo y ser siempre de Él.


- Testimonio redactado en 2008 -