Sor Gema

Como decía Juan Pablo II: ¡No tengáis miedo! ¡Cristo no te quita , te da cada día más y más! ¡El ciento por uno en esta vida y después la vida eterna!

 

Mi nombre es Sor Gema y soy natural de Cantabria, norte de España. Vengo de familia campesina y ganadera y soy la mayor de tres hermanos.
Mi vocación comenzó cuando yo tenía 15 años, pues al ver reportajes de misiones me llamaban mucho la atención y se despertaban en mí deseos de vivirlos en primera persona. He sido siempre muy alegre y amante de la naturaleza y de la música y el baile. Pero también sufrí mucho, pues no me atrevía a decir a nadie lo que sentía.
Según iba pasando el tiempo veía que el mundo no me llenaba y que mi corazón iba buscando cada vez más a Dios aunque tampoco frecuentaba mucho la iglesia. Por fin, un buen día, por medio de un amigo, conocí a las Mercedarias de Noja. Cuando íbamos de camino me dijo que eran de clausura y a poco me da algo, pues yo creía que las de clausura eran unos bichos raros... Pero por no contrariarle entré al locutorio y... ¡oh, sorpresa!, eran majísimas. Sólo eran cuatro monjas, dos muy mayores y otras dos más jóvenes, pero todas estupendas y alegres.

Volví a verlas otras dos veces acompañada de mis padres y hermanos y les hizo la misma buena impresión. Así que cuando me invitaron a hacer unos días de experiencia no dudé y pasé con ellas 15 días que fueron para mí como de cielo. Conocí el rezo del Oficio divino que ni sabía que existía. Bueno, que volví a mi casa para pasar las navidades, pero con mucha nostalgia de aquellos días pasados en el pequeño monasterio. Volví y el 19 de marzo de 1993 comencé mi Noviciado. Llevo ya 15 años y soy feliz conociendo cada vez más a Cristo y viviendo con más entusiasmo mi vocación.
Mi campo de misión es más grande de lo que yo imaginaba de niña, pues no es un punto de la tierra sino la tierra entera, ya que la Orden de la Merced se fundó para redimir a los cautivos cristianos que estuvieran en peligro de perder su Fe y en estos tiempos, después de casi 8 siglos de historia mercedaria, su carisma es de plena actualidad, pues la fe de los cristianos hoy está encadenada por muchas esclavitudes que la ahogan... El hombre busca la felicidad donde no la hay. Yo la he encontrado en Jesucristo y en Sta. María de la Merced, nuestra Madre querida. Como decía Juan Pablo II: ¡No tengáis miedo! ¡Cristo no te quita, te da cada día más y más! ¡El ciento por uno en esta vida y después la vida eterna! ¡Sólo lo sabe bien quien lo vive!

- Testimonio redactado en 2008 -